Cada una de ellas tiene una serie de ventajas, pero también algunos inconvenientes. Analízalas y elige la que mejor cobertura y atención sanitaria te ofrezca.
El sistema sanitario público español ofrece una cobertura amplia y protege prácticamente a todos los ciudadanos.
Sin embargo, tiene ciertas deficiencias, lo que ha derivado a dos millones de individuos insatisfechos a suscribir seguros médicos privados.
Qué servicios se incluyen
En la sanidad pública, cada área de asistencia sanitaria cumple una función específica.
· En atención primaria se llevan a cabo tareas de promoción y control periódico de la salud, prevención de enfermedades, planificación familiar y vacunaciones, entre otras. A cada usuario se le asigna un centro al que debe acudir para ser atendido, eso sí, pidiendo cita con antelación.
· La atención especializada está prevista para aquellos enfermos que requieran otro tipo de recursos diagnósticos o terapéuticos. Según el problema de que se trata, el especialista realizará pruebas, exámenes, tratamientos, operaciones quirúrgicas, rehabilitación, etc., bien en régimen ambulatorio o ingresando en un hospital. Previamente, el paciente tiene que presentar un volante expedido por el médico general .en caso de necesidad de recibir
asistencia inmediata, se puede acudir a los servicios de urgencia de los hospitales, que cuentan con variedad de especialistas de manera permanente.
· En el catálogo de prestaciones se definen las técnicas y procedimientos a los que tiene derecho los beneficiarios. Pero hay servicios que quedan fuera. Según el Dr. Fidel Ilana, subdirector provincial de Atención Primaria de la Dirección Provincial del Insalud de Madrid, el sistema no cubre: psicoanálisis, hipnosis, cirugía de cambio de sexo (excepto en patologías
específicas), ni cirugía estética (siempre que no se deba a un accidente, una enfermedad o malformación genética.
· Respecto a las prestaciones farmacéuticas, son gratuitas para los pensionistas y para sus beneficiarios, así como para determinados colectivos: personas que hayan sufrido un accidente de trabajo o enfermedad profesional, para los afectados del síndrome tóxico y para enfermos que padecen una minusvalía reconocida por el INSERSO (Instituto Nacional de Servicios Sociales). Con carácter general, los trabajadores en activo abonan el 40% del coste de los medicamentos. Pero existen pacientes de aportación reducida que pagan un 10% del coste de las medicinas hasta un máximo que se revisa cada año (como son los enfermos de sida, pacientes crónicos, etc.)
· Para disfrutar de sus servicios, los usuarios de la sanidad pública deben identificarse por medio de su tarjeta sanitaria. A los usuarios, la ley les reconoce una serie de derechos: a recibir información sobre los servicios médicos a los que puede acceder, sobre la enfermedad y los procedimientos que se van a aplicar y los riesgos que suponen, a elegir entre las distintas opciones de tratamiento, a negarse a recibirlo, y a solicitar el alta voluntaria en el hospital donde esté, entre otros. r>
Trato personalizado
· La medicina privada ofrece un trato más personalizado, un servicio más rápido que evita listas de espera y permite disponer de una habitación individual en caso de ser hospitalizado. Éstas son las principales razones que mueven a los consumidores españoles a acudir a la sanidad privada. Uno de los inconvenientes es el precio de las pólizas.
· Los dos tipos de seguros privados de salud que hay en el mercado son los de asistencia sanitaria y de enfermedad. En la primera modalidad, el asegurado recibe asistencia médica o
quirúrgica, eligiendo libremente al facultativo entre un cuadro médico. En el seguro de enfermedad, la compañía reembolsa el total o una parte de los gastos ocasionados por el tratamiento, que previamente ha abonado el usuario. Si embargo, cada vez hay más productos mixtos que permiten combinar las dos modalidades de seguros.
· A la hora de suscribir una póliza de estas características conviene tener en cuenta que todas las aseguradoras establecen unos límites de cobertura. Hay que prestar atención al tiempo de carencia, es decir, el período transitorio que fijan, durante el cual el asegurado no tiene derecho a disponer de todas las
prestaciones que incluye su seguro. Aparte de la carencia de nueve meses para un parto, al paciente se le puede exigir cierta antigüedad para acceder a determinados medios de diagnóstico o intervenciones
quirúrgicas. También puede estar limitada la hospitalización, la asistencia fuera de España, etc.
· Uno de los requisitos generalizados previos a la formalización de la póliza es la declaración de salud, con el objetivo de conocer la existencia de lesiones o enfermedades que el usuario puede haber contraído.
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